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¿Cómo bajar de peso?

Un tema que nos atraviesa


Hoy quiero hablar de un tema que me fascina: el descenso de peso. Muchas personas luchan durante años para lograrlo, intentando generar hábitos que no logran sostener, y siempre volviendo al mismo lugar. ¿Por qué? ¿Qué es lo que nos impide realmente bajar de peso?


El error de pensar en el peso como un objetivo temporal


Una de las primeras cosas que noto es que solemos pensar en bajar de peso como un proceso con comienzo y final. Empezamos un lunes, con fuerza, esperando resultados rápidos, y luego “nos relajamos”. Esa curva, ese subir y bajar constante, genera frustración.


Debemos dejar de pensar en términos de “hacer dieta” y empezar a construir hábitos. Porque si hoy estoy en un cuerpo incómodo, con sobrepeso, con resistencia a la insulina o enfermedades, está claro que mis hábitos actuales me llevaron hasta ahí.


Cambiar el carril


No se trata de hacer una dieta y luego volver a lo de antes. Se trata de cambiar de carril. Y esto es difícil porque nuestras conductas suelen estar tan automatizadas que ni las registramos. Necesitamos conciencia, constancia y tiempo para generar un nuevo estilo de vida.


Crear nuevos hábitos no es algo que ocurre de un día para el otro. Implica reconfigurar cómo vivís, desde la alimentación hasta tu entorno. Incluso, empezás a cambiar los vínculos: no es lo mismo rodearte de personas que se cuidan, que de quienes no priorizan su salud.


Construir con propósito


Hacer ejercicio a la misma hora todos los días, por ejemplo, requiere que organices tu vida en función de eso. ¿Salís a cenar tarde? Tal vez rendís menos al día siguiente. Todo impacta, todo suma o resta.


El éxito está en poder sostener en el tiempo esos nuevos hábitos. Si no bajás de peso o no lo sostenés, probablemente te falta hacer ese “clic”. Cuando lo hacés, entendés por qué antes no funcionaba.


Una transformación que trasciende


Esto es posible. He visto pacientes transformarse. Como una mujer que me contó que, luego de un desafío de ayuno intermitente, bajó 15 kilos, dejó los analgésicos, está dejando la medicación para la hipertensión… y su hija también adoptó el hábito.


Cuando te sentís bien, querés que quienes te rodean también se sientan así. Se genera un círculo virtuoso. Especialmente si sos madre o cocinás para tu familia: querer salud para vos también es quererla para los tuyos.


No es solo una dieta


Bajar de peso no es solo una dieta. Es acercarse a la salud. Es un compromiso con vos misma. Es tomar el toro por las astas. Y aunque puedas desviarte, si tenés claro el camino, vas a volver.


Lo importante es entender que todo lo que hacés impacta en tu salud. No se trata de culpa ni de castigo, sino de información, conciencia y decisión.

 
 
 

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