Inflamación crónica: la gran desconocida que afecta nuestra salud
- Dra. Betiana Gonzalez

- 22 sept 2025
- 2 Min. de lectura
¿Qué es la inflamación?
Cuando hablamos de inflamación, muchas personas piensan en algo común, algo que nos pasa seguido. De hecho, existen medicamentos llamados antiinflamatorios que usamos justamente para tratarla. Pero es importante diferenciar entre inflamación aguda e inflamación crónica.
La inflamación aguda es esa reacción del cuerpo que aparece de repente frente a una agresión. Por ejemplo, si me golpeo el dedo con un martillo, enseguida se pone rojo, caliente, dolorido e hinchado. Eso es inflamación aguda, y es una respuesta positiva, porque el organismo está intentando defenderse y reparar el daño.
La inflamación aguda, además, tiene que durar poco tiempo. Es un proceso de resolución rápida: aparece, cumple su función y luego disminuye. Lo que no debería ocurrir es que esa inflamación se prolongue durante meses, como tener una rodilla o un tobillo inflamado de manera constante. Cuando eso sucede, estamos frente a la inflamación crónica.
La diferencia con la inflamación crónica
La gran diferencia es que la inflamación crónica se sostiene en el tiempo, pero a diferencia de la aguda, casi no la percibimos. No es algo tan evidente ni molesto como un dedo hinchado después de un golpe.
Por ejemplo, puede que yo coma algo y enseguida sienta que se me inflama la panza, que se me hincha el abdomen. Eso lo noto en el momento. Pero el problema es que mi intestino puede estar inflamado todo el tiempo sin que yo lo perciba directamente. Y esa inflamación silenciosa es la que genera daño.
¿Qué la causa?
Una de las principales causas de esta inflamación crónica es la alimentación moderna. Hoy incorporamos a nuestro cuerpo una enorme cantidad de alérgenos y sustancias que no debería recibir.
El mayor ejemplo son los alimentos ultraprocesados. Pero la doctora aclara que en realidad no son alimentos: son productos diseñados para que los consumamos, que vienen en cajas, bolsas o paquetes en el supermercado. En nuestra mente los interpretamos como comida, pero en realidad no lo son.
Un verdadero alimento es aquel que proviene de la tierra, lo que nos ofrece la naturaleza: frutas, verduras, legumbres, semillas. Los productos empaquetados, en cambio, contienen colorantes, conservantes, aditivos, edulcorantes, agroquímicos, e incluso microplásticos. Son sustancias que nuestro cuerpo no espera, no necesita y que, además, alteran su equilibrio natural.
El consumo constante de estos productos genera inflamación crónica en el intestino y en otros sistemas del cuerpo.
Las consecuencias de la inflamación crónica
A diferencia de la inflamación aguda, la crónica no resuelve el problema. Al contrario: nos enferma silenciosamente. Según la doctora, es una de las principales responsables de que la población mundial esté cada vez más enferma.
La inflamación crónica nos predispone a:
Envejecer de manera precoz.
Desarrollar enfermedades crónicas.
Sufrir enfermedades autoinmunes.
Por eso es fundamental reconocer que existe, identificar sus causas y comenzar a actuar para reducirla.




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