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Tratamientos naturales para el acné: ¿por dónde empezar?

1. Entender el acné desde la causa (no desde el síntoma)


Cuando buscamos tratar únicamente lo visible —los granitos, las espinillas, el eritema, la sequedad— cometemos el primer error.

El acné es un problema biológico y fisiológico, que nace de la inflamación crónica de la piel y del folículo piloso, sumada a una predisposición genética, hormonal y a las características de nuestra microbiota.


La inflamación desordenada, el desequilibrio de bacterias y la producción exagerada de sebo generan un círculo vicioso. Por eso, si solo se actúa desde afuera, el acné vuelve una y otra vez.

Cuando entendemos que la inflamación es interna, también comprendemos que tratar el acné nos ayuda a sanar otras condiciones vinculadas a la inflamación crónica.


2. Dejar de dañar: el rol de la alimentación y la microbiota


Para mejorar, primero hay que dejar de generar daño.

Si mi flora intestinal está desequilibrada, eso impacta directamente en mi piel. No se resuelve solo tomando probióticos: hay que actuar sobre la causa.


El primer paso es eliminar alimentos ultraprocesados, productos empaquetados, colorantes, conservantes, grasas de mala calidad y azúcares refinadas.

Estos componentes alteran la flora intestinal, aumentan la inflamación y empeoran los brotes. Esto ocurre tanto en adolescentes como en adultos, porque hoy el acné es frecuente en todas las edades.


Disminuir el consumo de harinas y azúcares es fundamental. Por eso se suelen recomendar patrones como la alimentación keto, low-carb, paleolítica o mediterránea, siempre adaptada a cada paciente (incluyendo veganos y vegetarianos).


3. Generar hábitos saludables: el poder del skincare adecuado


El skincare es parte esencial del tratamiento del acné. No cualquier crema sirve, no cualquier limpieza es correcta y los “secativos” no resuelven la causa.


El objetivo es equilibrar la piel desde afuera con hábitos adecuados:


•⁠ ⁠Elección correcta del limpiador

•⁠ ⁠Rutina personalizada según el dermatólogo o dermatocosmiatra

•⁠ ⁠Frecuencia adecuada de exfoliación

•⁠ ⁠Limpieza facial profunda mensual

•⁠ ⁠Productos naturales, veganos, sin parabenos ni derivados del petróleo


Así como dejamos de comer ultraprocesados, también debemos evitar “procesados para la piel”.

La piel absorbe lo que le ponemos. Y los resultados pueden notarse en una semana cuando el enfoque es correcto.


4. Reparar y sostener en el tiempo


El cuarto paso es el más importante: sostener los cambios.

La regeneración de tejidos y la reprogramación celular requieren constancia.

Mantener la alimentación adecuada, el skincare correcto y la comprensión de la causa permite que las células funcionen en modo salud y regeneración.


Además, existen herramientas de la medicina estética regenerativa que potencian los resultados:


Ozonoterapia


Según la profesional, es “el mejor tratamiento que probé para el acné”.

El ozono médico puede aplicarse con inyecciones, vía intravenosa o incluso en cosmética ozonizada. Produce efectos antiinflamatorios y regenerativos.


Plasma rico en plaquetas (PRP)


En su caso, lo utiliza ozonizado. Ayuda a reparar la piel, mejorar textura y disminuir lesiones.


Limpieza facial profunda mensual


Indispensable para extracción y mantenimiento del equilibrio cutáneo.


Suplementación personalizada


Existen nutrientes específicos que pueden ayudar, pero siempre deben ser adaptados al paciente.

 
 
 

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