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Cómo tratar las arrugas desde un enfoque integral

Entender qué es realmente una arruga


Las arrugas son una preocupación común tanto para mujeres como para varones, pero antes de pensar en cómo tratarlas, es fundamental comprender qué son. Una arruga es una marca en nuestra piel, el órgano más grande del cuerpo. Por lo tanto, si queremos mejorar su aspecto, debemos empezar desde adentro, asegurando que esa piel esté saludable desde su estructura.


La piel está formada por distintas capas y componentes, entre ellos el colágeno, que funciona como los ladrillos de una pared. Este elemento no solo está presente en la piel, sino también en arterias, órganos, articulaciones, cabello y uñas. Por eso, mantener buenos niveles de colágeno no solo mejora el aspecto de la piel, sino la salud general del organismo.


Lo que hacemos en casa es clave


Desde la consulta médica se pueden ofrecer muchos tratamientos, pero lo más importante es lo que cada persona hace en su casa. Los cuidados diarios —como una buena alimentación, hidratación y el uso adecuado de productos— son igual o incluso más importantes que cualquier intervención profesional.

La rutina facial es un pilar fundamental. En el consultorio se realiza un diagnóstico personalizado y, muchas veces, se analizan fotos o videos del paciente gesticulando para observar las arrugas en movimiento (dinámicas) y las que ya están marcadas (estáticas), que son verdaderas cicatrices en la piel.


Según cada caso, se indica el tratamiento más adecuado, ya que no todas las pieles son iguales ni responden de la misma manera.


La belleza va más allá de “borrar arrugas”


Un error común es pensar que verse bien significa simplemente eliminar las arrugas. Sin embargo, hay aspectos incluso más importantes, como unificar el tono de la piel, mejorar su elasticidad y nutrición, y devolverle esa lozanía y movimiento natural.


Una piel con textura saludable, color homogéneo y vitalidad puede ser mucho más atractiva que un rostro completamente liso. De hecho, tener una cara sin arrugas que no armoniza con el resto del cuerpo suele generar un efecto artificial.


Belleza desde adentro: el verdadero objetivo


El enfoque correcto es buscar una belleza integral, que refleje salud desde el interior hacia el exterior. Si cuidamos la calidad de los tejidos de todo el cuerpo, también mejorará la calidad de la piel. Así, logramos que la imagen que nos devuelve el espejo sea coherente, natural y saludable.


La clave no está en luchar contra cada arruga, sino en construir una piel sana, nutrida y con estructura sólida desde adentro.

 
 
 

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