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¿Por qué no puedo bajar de peso?

Muchas personas llegan a la consulta con la misma pregunta:¿Por qué no puedo bajar de peso aunque haga dieta, intente cuidarme o sienta que lo intenté todo?El problema no es falta de voluntad: el cuerpo responde de acuerdo a cómo lo alimentamos y a su propia biología.


Dietas: un comienzo y un final


Las dietas suelen vivirse como algo transitorio: arrancan un lunes y se sostienen esperando el “permitido” del sábado.Ese ciclo genera frustración, efecto rebote y, con los años, kilos acumulados. La verdadera incomodidad no es estética: es no poder moverse, jugar con los nietos, caminar sin dolor o ponerse ropa con la que uno se sienta cómodo.


El foco en lo importante


Hoy la información nutricional es confusa y abrumadora. Harinas alternativas, productos de moda, listas interminables…La clave está en poner el foco en lo importante: nuestro objetivo no es “ser delgados”, sino tener un cuerpo cómodo y saludable. Porque tanto una persona delgada como una con sobrepeso puede estar mal nutrida.


El gen ahorrador y la insulina


Una de las razones por las que cuesta bajar de peso está en nuestra biología.Tenemos un “gen ahorrador”, diseñado para acumular grasa en épocas de hambruna. Ese gen sigue vigente, pero hoy ya no hay escasez: tenemos comida disponible en todo momento. Al comer cada dos horas, sobre todo alimentos ultraprocesados, solo acumulamos más grasa en el hígado, la panza y las piernas.


El rol del ayuno intermitente


De ahí surge el interés por el ayuno intermitente. No es magia ni la única herramienta, pero ayuda a que la insulina deje de trabajar de manera constante acumulando grasa.Muchos pacientes descubren que el ayuno les permite sentirse más cómodos, con menos grasa en el hígado y más energía. Eso sí: debe hacerse correctamente y siempre como parte de un plan integral de salud.


La verdad sobre las grasas


Otro punto clave es entender que no todas las grasas son iguales.Las grasas saludables —como la manteca ghee, el aceite de coco, el aceite de oliva o la yema del huevo— son energía para el cerebro y los músculos. No se acumulan como grasa corporal ni son responsables del colesterol “malo”.En cambio, los azúcares de mala calidad y los ultraprocesados son los que elevan la insulina y generan acumulación de grasa abdominal.


Entonces, ¿por qué no puedo bajar de peso?


  • Porque estimulamos a la insulina constantemente.

  • Porque comemos alimentos ultraprocesados.

  • Porque seguimos nutriéndonos con productos que no son “alimentos de verdad”.

  • Porque no aprovechamos herramientas como el ayuno intermitente o el consumo correcto de grasas saludables.


La invitación es clara: volver a lo simple, a los alimentos de verdad, ordenar las comidas y cuidar nuestro cuerpo para que responda con salud y vitalidad.

 
 
 

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